La importancia de las abejas en los ecosistemas

El número de abejas parece estar disminuyendo en todo el mundo, en especial en Norteamérica y Europa. A continuación, explicamos por qué esto supone un riesgo para la biodiversidad y por qué son tan importantes para la conservación de los ecosistemas.

Dependencia simbiótica

El papel de las abejas es realmente importante para la conservación de los ecosistemas y la alimentación del ser humano. Algo tan sencillo como llevar el polen de flor en flor permite la reproducción de muchas especies botánicas. De este modo, la fertilización de muchas plantas depende directamente de las abejas, quienes aprovechan el néctar para alimentarse o elaborar miel. Este tipo de relación es un claro ejemplo de dependencia simbiótica.

A su vez, estas plantas producen frutos que sirven de alimento a los animales y estos son consumidos por los seres humanos. Es decir, sin la existencia de las abejas no habría alimentos.

De hecho, los cultivos más nutritivos como frutas, verduras y algunos forrajeros (utilizados para alimentar al ganado, es decir, cereales, hierba y pasto seco) se verían gravemente afectados por un descenso en las poblaciones de insectos polinizadores, disminuyendo en consecuencia las cantidades de carne y lácteos para el consumo.

Además, las abejas también son grandes productoras de miel, propóleo, jalea real y muchos otros productos muy apreciados en todo el mundo, con multitud de beneficios y usos alimenticios y farmacológicos.

Por lo tanto, la polinización asegura la existencia de alimentos y la supervivencia de las especies vegetales y animales; es decir, contribuye a garantizar y mejorar la biodiversidad.

polinización

El animal más peligroso

A pesar de los beneficios y de la importancia de su existencia, parece que la sociedad hace oídos sordos y no busca soluciones para salvarlas. De hecho, el ser humano es el animal más peligroso para ellas y la causa principal de su declive.

La deforestación, la pérdida de hábitat o el calentamiento global son factores decisivos que ponen en riesgo su supervivencia, ya que influyen en la degradación de ecosistemas, sustitución de bosques por áreas de cultivo o en la aparición de especies invasoras, nuevos parásitos y enfermedades.

Y es que la práctica de la agricultura industrial además implica el uso de herbicidas, que no solo envenenan a las abejas, sino que reducen la diversidad de especies vegetales. También la expansión de la agricultura elimina los setos y otras plantas que mantienen la diversidad floral. Además, el cambio climático puede modificar los patrones de floración, desplazar plantas que eran importantes fuentes de alimento para las abejas de una zona determinada o causar lo que se conoce como ‘desplazamiento de las estaciones’; un escenario en el que la floración ya no coincide con el surgimiento de abejas en primavera.

Por ejemplo, se ha documentado que las abejas melíferas en Polonia están adelantando la fecha de su primer vuelo (el despertar tras el invierno) como consecuencia de unas temperaturas más altas.

Todos estos factores no actúan de forma independiente, sino que están relacionados entre sí y uno es la consecuencia del otro y, desde un punto de vista global, son responsabilidad de la huella humana.

¿Qué podemos hacer para salvar a las abejas?

Para poder asegurar la supervivencia de las abejas se deberían tomar medidas enfocadas al control de sistemas de cultivo y del uso de pesticidas, además de políticas de medición de especies y evaluación de colonias y de posibles mutaciones o cambios importantes en las interacciones entre los polinizadores a causa de los factores ya citados.

A nivel individual podemos consumir productos ecológicos, locales y de temporada para apoyar al sistema de agricultura, que en consecuencia influye en el uso de herbicidas y químicos para la producción de alimentos transgénicos.

También podemos comprar directamente a los apicultores los productos provenientes de la colmena, que incluyen la cosmética de cera, miel, propóleo y jalea real, para apoyar la crianza sostenible de abejas.