Cubo marrón: la importancia de reciclar la basura orgánica

¿Qué hay que echar en el cubo marrón? Os dejamos las claves para que reciclar no suponga un quebradero de cabeza.

Reciclar es una de las actividades cotidianas más sencillas que ayuda a ahorrar energía y combatir el cambio climático. No obstante, aún son muchas las personas a las que les asaltan las dudas a la hora de separar la basura, sin conocer exactamente en qué contenedor depositar los desechos.

Recientemente ha aparecido el contenedor marrón. De momento, la mayor parte se ubica en Madrid, aunque en Navarra y Cataluña también puede encontrarse.

Y la pregunta del millón es: ¿qué hay que echar en el cubo marrón? Os dejamos las claves para que reciclar no suponga un quebradero de cabeza.

¿Qué es la basura orgánica?

La basura orgánica está compuesta por todos aquellos residuos o desechos de origen biológico, esto es, que provienen o han formado parte de un ser vivo.

Como tal, la basura orgánica es biodegradable, ya que se puede descomponer. Por ello su reciclaje es fundamental, pues puede ser utilizada con diferentes fines, como la obtención de compost o abono orgánico (fertilizantes) y energía (biogás).

El 40% de los residuos que se generan en los hogares son orgánicos, pero hasta hace poco no existía la posibilidad de separarlos del resto, por eso existen tantas dudas en torno a qué residuos son aprovechables y cuáles no.

¿Qué hay que depositar en el cubo marrón?

Restos alimentos como fruta y verdura, carne y pescado, cáscaras de huevo, marisco y frutos secos, restos de infusiones y posos de café.

Restos vegetales de pequeñas dimensiones, es decir, jardinería doméstica, flores, plantas secas, césped cortado, etc.

Residuos de papel, como pañuelos o servilletas y tapones de corcho.

¿Qué no hay que depositar en él?

Aceite de cocina, colillas, pañales, maquinillas de afeitar, productos de higiene y excrementos de animales.

 

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Proceso del reciclaje orgánico

Una vez se recogen los residuos, es preciso llevarlos a una compostadora que puede ser individual o comunitaria. Allí se transformará la basura en un abono rico en nutrientes que se puede emplear para mejorar el suelo de jardines y plantaciones. Esta alternativa es más respetuosa con el medioambiente y menos nociva para la salud, ya que no se emplean fertilizantes químicos.

A su vez, al separar lo orgánico del resto, se minimiza la cantidad de residuos que llegan al vertedero, reduciendo no solo los malos olores, sino también la cantidad de energía gracias a su transformación en biogás.