Crea tu propio huerto en casa

Crear un huerto en casa puede parecer complicado, sobre todo si no se tiene experiencia. No obstante, resulta más sencillo siguiendo unas pautas básicas y además es un primer paso hacia la autosuficiencia.

Crear un huerto en casa puede parecer complicado, sobre todo si no se tiene experiencia, ya que hay muchos detalles a tener en cuenta y a veces es fácil perderse. No obstante, resulta más sencillo siguiendo unas pautas básicas y además es un primer paso hacia la autosuficiencia. ¿Sabías que en un solo metro cuadrado se pueden producir hasta 20 kg de comida al año? Cuidar con constancia y mimo las plantas es una actividad muy gratificante y en ocasiones terapéutica que tiene muchos beneficios: ayuda a mantener una dieta más sana rica en alimentos ecológicos, a llevar una vida más sostenible y además es un proyecto que se puede compartir en familia.

¿Falta de espacio?

No importa el espacio, la experiencia o los cultivos que se quieran plantar, para empezar un huerto en casa solo se necesitan cinco cosas básicas: recipientes (macetas, jardineras, etc.), sustrato o tierra (donde se desarrollarán las raíces de la planta para absorber nutrientes), plantas y/o semillas, agua (imprescindible para su buen desarrollo) y sol. De hecho, se puede crear un huerto urbano prácticamente en cualquier lugar, pero hay una cuestión indispensable, que es disponer de un lugar con luz directa.

En función del espacio disponible, se pueden diseñar dos tipos de huerto:

  • Horizontal: con macetas colocadas una al lado de otra, mesas de cultivo o jardineras.
  • Vertical: en distintas alturas. Esta modalidad es ideal para terrazas y balcones, ya que permite no renunciar a nada de espacio. Para este tipo de huerto existen estructuras como jardines verticales o macetas colgantes.

No hay un recipiente perfecto, sino que es recomendable escoger el que mejor se adapte a cada situación y terreno. La única norma al respecto es que tengan 25 cm de profundidad y que el huerto se coloque en un sitio donde las plantas reciban sol.

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Materiales reciclados

Bidones, cajas, yogures, latas… cualquier recipiente es válido para comenzar con un huerto casero. No solo es una iniciativa más económica, sino que además es una forma de aprender en familia a reutilizar diferentes objetos y darles una nueva vida.

Los tetrabriks de zumo o leche y las garrafas y botellas de plástico son una buena opción para construir macetas, así como las típicas cajas de la fruta, perfectas para disponerlas en módulos y separar las diferentes especies de plantas. Una alternativa para diseñar un jardín vertical es con la ayuda de palets o con cajones y armarios viejos aunque, si son de madera, es aconsejable forrarlos con bolsas de plástico antes de introducir la tierra.

Uno de los problemas de germinación de hortalizas y verduras es la falta de calcio. Para solucionar esto, hay quienes utilizan a modo de macetas las cáscaras de huevo, que además son biodegradables. Para hacerlo, en lugar de partirlos por la mitad, hay que dejar una abertura en la parte superior, después añadir la tierra y las semillas.

Existen infinitas opciones para diseñar un huerto sin que suponga un gran desembolso inicial, solo hay que tener imaginación y pensar en los materiales disponibles.

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Vegetales y frutas para principiantes

No se puede plantar lo mismo en verano que en invierno y además es importante valorar las horas de luz de las que dispone nuestro espacio en cada época del año: si el huerto recibe más luz en primavera-verano (época durante la cual la trayectoria del sol es más elevada) o si la zona dispone de luz suficiente durante todo el año, pudiéndose plantar en cada época los cultivos de temporada.

De este modo será más fácil valorar qué tipo de semillas se van a necesitar. Por lo tanto, si se cuenta con muchas horas de sol en verano es ideal recurrir a cultivos exigentes como las berenjenas, los tomates o los pimientos, mientras que si hay menos insolación es mejor optar por lechugas, cebollas, rábanos o fresas.

Una de las plantas preferidas para los jardineros es el repollo, por su capacidad de desarrollo y porque crece en climas frescos. Así, puede cultivarse a finales del verano y la cosecha será abundante en el otoño.

El ajo es otro alimento muy fácil de sembrar, que puede crecer tanto en primavera como en otoño. Hay que asegurarse que esté lo suficientemente expuesto al clima frío; de lo contrario, las cabezas tipo bulbos no se separarán en dientes.