Cinco películas para reflexionar sobre el cambio climático

Sequías extremas, escasez energética, limitación de los recursos… Estas son solo algunas de las consecuencias que podría conllevar el cambio climático. Y todo ello podría conducir al fin de la habitabilidad del planeta Tierra. Os proponemos cinco películas de directores que decidieron convertir este posible futuro en una realidad cinematográfica.

WALL-E

Dirigida por Andrew Stanton, se trata de una declaración de amor a la naturaleza a través de la mirada de un pequeño robot llamado WALL-E, cuya función es muy simple: limpiar la basura del planeta Tierra, que ya ha sido abandonado por los humanos dejando tras de sí un devastador reguero de residuos. La vida de este robot cambia drásticamente cuando descubre una pequeña planta y conoce a EVA, otra sofisticada máquina que se encarga de buscar vida vegetal en el planeta. A partir de ese momento, proteger a ambas se convierte en su razón de ser, enfrentándose a todo tipo de aventuras en una muestra de sacrificio y amor por la naturaleza, lo que hace de WALL-E un robot más humano que aquellos que acabaron con el planeta que les dio la vida.

Avatar

Ambientada en el año 2154, el director James Cameron muestra a la Tierra atravesando un periodo en el que la profunda crisis energética supone el mayor problema al que el planeta jamás se ha enfrentado. Por ello, algunas de las empresas más poderosas están invirtiendo en viajes de exploración a una luna llamada Pandora, en la que se encuentra una gran cantidad de un mineral que acabaría con la crisis de la Tierra: el unobtainium. Es entonces cuando Jake Sully, un antiguo marine, es seleccionado para el programa Avatar, en el que su mente será instalada artificialmente en el cuerpo de uno de los nativos de Pandora para ganarse la confianza de la tribu y conseguir acceder al mineral. Lo que jamás se habría esperado Jake era encontrarse con una civilización que ama a la naturaleza por encima de todo.

 

Mad Max

Esta película australiana dirigida por George Miller se ambienta en un post-apocalíptico planeta Tierra que ha sufrido una potente sequía a nivel global, dejándola en un estado desértico. Así, el agua y la gasolina se han convertido en los recursos más codiciados debido a su importancia y escasez. Con el objetivo de sobrevivir, la civilización se ha sumido en una constante y salvaje guerra por dominar los vastos y áridos terrenos del planeta. La presentación de un mundo seco en que los recursos son extremadamente escasos induce a la reflexión sobre cómo nos relacionaríamos los humanos en caso de que tuviéramos que subsistir con unos medios de supervivencia más limitados que nunca. En Mad Max, sin duda, lo hacen a base de violencia y dominación. ¿Sería muy diferente en la realidad?

Películas sobre el cambio climático (cuerpo de texto, después de Mad Max)

Interstellar

A mitad del siglo XXI la agricultura en la Tierra está gravemente comprometida por las frecuentes y devastadoras tormentas de polvo, por lo que las cosechas no logran sobrevivir. Dirigida por Christopher Nolan, Interstellar narra la historia de Joseph Cooper, un antiguo ingeniero y piloto de la NASA que posee una granja junto a sus hijos. Un extraño fenómeno con el polvo de la habitación de su hija, Murph, lleva a ambos a encontrarse con una instalación secreta de la NASA en la que descubren una misión que está a punto de llevar a un total de doce tripulantes a una serie de planetas potencialmente habitables a través de un agujero negro. Es entonces cuando Cooper, sin la aprobación de su hija, decide embarcarse en esta misión en un intento desesperado de salvar a la humanidad, cuya supervivencia se ve amenazada por el fuerte deterioro del planeta Tierra.

Waterworld

Muchos años después del derretimiento de los casquetes polares, todos los continentes del planeta han quedado sumergidos bajo el mar. Los humanos, y lo poco que queda de su civilización, viven en pequeñas comunidades flotantes llamadas atolones. Sin embargo, parte de ellos piensa que en algún lugar del vasto océano debería haber una tierra árida y firme, como si se tratara de un terreno mitológico. En este mundo oceánico postapocalíptico, los recursos son extremadamente escasos, por lo que impera la ley del trueque. Sin duda, se trata de un ficticio reflejo de aquello en lo que podría convertirse la civilización en caso de que el calentamiento global siga su evolución.