¡Celebra con nosotros el Día Mundial de la Educación Ambiental!

Una sociedad informada sobre la actual crisis climática promueve conductas responsables con el entorno. Para ello, es necesario una apuesta por la educación ambiental, con el fin de fomentar la participación ciudadana en la mejora del medio e inculcar valores hacia unos hábitos más sostenibles.

Si bien es cierto que la educación se ha dirigido especialmente a las aulas, el Día Mundial de la Educación Ambiental ayuda a reflexionar sobre la necesidad de incentivar propuestas y proyectos enfocados a la educación para adultos, un sector más responsable de los daños ambientales y cuya participación sirve de ejemplo para las generaciones más jóvenes.

Breve historia

El 26 de enero se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental con el objetivo de desarrollar acciones que frenen el cambio climático y despierten en la población una concienciación sobre los problemas que afectan al medioambiente.

La educación ambiental empezó a coger forma en 1972, año en que tuvo lugar la Declaración de Estocolmo (Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente), donde se debatió la importancia de adoptar medidas para la conservación del medioambiente, pasando por exponer unos principios comunes que generasen interés social por su cuidado y protección.

En el principio 19 de esta Declaración se explica que “es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades, inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana”.

No fue hasta 1975, año en que se celebró en Belgrado el Seminario Internacional de Educación Ambiental, cuando se establecieron los principios de la educación ambiental en el marco de los programas de las Naciones Unidas.

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Una respuesta a la crisis ambiental

La educación ambiental supone un desafío a los valores de la sociedad contemporánea que, poco a poco, empieza a cuestionarse cada vez más el modelo de crecimiento, denunciando el impacto que este tiene sobre el entorno.

Es importante recibir toda la información sobre cómo interactúan, por un lado, la naturaleza y sus diferentes ecosistemas, y por otro, el ser humano con el entorno; es decir, analizar cómo se han obtenido los recursos hasta ahora y las consecuencias derivadas, para implementar nuevas soluciones y promover medidas que conserven el medio.

En este contexto, la cultura ambiental y los programas de formación resultan clave para comprender y concebir el planeta como un ecosistema vulnerable que se encuentra en una situación precaria y cuyos recursos no son ilimitados. También abre las puertas hacia vías de estudio en búsqueda de procesos productivos y técnicas limpias que solucionen los problemas ambientales y permitan el desarrollo sostenible.

Los programas de formación ambiental ayudan a comprender los factores que intervienen en el medio: físicos, biológicos, sociales, culturales, económicos, etc. Se trata de dotar a la población de las herramientas necesarias para conocer el entorno, identificar sus problemas, analizarlos y adquirir mayor sensibilidad y responsabilidad crítica. Es a partir de ese proceso cuando se establecen nuevas conductas, rutinas y se capacita a las personas para la toma de decisiones.

La finalidad es que la gente cuestione su modo de vida, corrija sus hábitos y participe hacia un modelo más sostenible.